Si hubiera una respuesta sencilla a la pregunta de quién está mejor posicionado para capitalizar el potencial de la IA en el sector de los pagos, valorado en USD 60 000 millones, el debate ya estaría cerrado.
Sería fácil argumentar a favor de los bancos tradicionales, dada su escala, sus licencias, la confianza de los clientes y su infraestructura. Sería igual de fácil apostar por las nuevas empresas fintech, por su agilidad y por no estar atadas a los sistemas legacy. Otros elegirán a los procesadores, por ser quienes están más cerca de las transacciones, o a las grandes empresas tecnológicas, quienes controlan cada vez más la propia capa de inteligencia artificial.
Le planteamos esta pregunta a Tomas Janitor, director de Negocio e Innovaciones del RPC de Raiffeisen Bank; a Alessandro Hatami, socio director de Pacemakers.io; a Luca Vanini, cofundador y director de Servicios de Consultoría de Quad Solutions Ltd; y a Emanuel Doneda, socio de Deloitte, en Il Salone dei Pagamenti. Lo que más nos llamó la atención no fue solo la variedad de respuestas, sino que cada uno de ellos analizó esta oportunidad desde un ángulo diferente.
Respuestas diferentes, una visión común
Una de las opiniones se mostraba a favor de nuevas startups emergentes con ansias de expansión. El razonamiento es sencillo: La inteligencia artificial sigue siendo un terreno nuevo, y las empresas emergentes tienen, por su propia naturaleza, mayor libertad para apostar por la IA. No arrastran el peso de los sistemas heredados ni tienen que proteger negocios grandes y consolidados.
Otra opinión se mostraba más cautelosa. Quizá sea demasiado pronto para saber dónde radicará el valor. Podría recaer en las plataformas, los proveedores de modelos, los bancos, los procesadores o incluso en las empresas que utilizan la inteligencia artificial de forma más eficaz.
Una tercera opinión destaca que las grandes empresas de tecnología financiera y los procesadores ya están optimizando áreas como el checkout y los pagos agénticos, mientras que los bancos más pequeños podrían beneficiarse de sistemas basados en la inteligencia artificial, cuyo despliegue resulta más rápido y económico que la de los sistemas tradicionales. Mientras tanto, en los grandes bancos, la IA parece estar más orientada a acelerar los procesos internos que a redefinir la oferta para los clientes.
Y luego llegó quizás la observación más importante de todas: en definitiva, probablemente no sea tan relevante si la institución es un banco, una empresa de tecnología financiera o un procesador tradicional, sino si es capaz de adoptar la inteligencia artificial de forma rápida, segura y verdaderamente transformadora.
Quizás la verdadera pregunta que hay que plantearse sea otra
Esto nos lleva a una conclusión un tanto diferente: quizá "¿quién está mejor posicionado?" no sea, en realidad, la pregunta correcta.
En anteriores oleadas de innovación en el sector de los pagos, los ganadores solían definirse en función de su capacidad de distribución, la relación con los clientes o el acceso al marco regulatorio. La IA es diferente. No se trata simplemente de una nueva función o canal. Tiene el potencial de transformar la forma en que las instituciones se organizan, operan, atienden a sus clientes y toman decisiones.
La verdadera diferencia quizá no radique entre bancos, fintech y grandes empresas de tecnología. Puede que la diferencia radique entre las organizaciones que consideran a la IA como un proyecto secundario y aquellas que la utilizan para cambiar su forma de competir.
La ejecución será más importante que la identidad
Las cuatro respuestas parecen tener algo en común: La IA en los pagos no la ganarán las marcas. Se ganará gracias a la ejecución.
Es probable que las instituciones que obtengan el mayor valor sean aquellas que logren trascender más allá de los proyectos piloto, e integren la inteligencia artificial en sus operaciones principales y se vuelvan más rápidas e inteligentes sin que ello suponga una caída en su seguridad ni en la confianza que inspiran.
Eso es lo que hace que esta pregunta sea tan reveladora. Lo que parece un debate sobre quién se impondrá en el mercado es, en realidad, un debate sobre la capacidad de las organizaciones para adoptar la IA.
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La serie empieza aquí
Esta es la primera publicación de nuestra serie sobre la IA en los pagos, desde Il Salone. En las próximas publicaciones, exploraremos algunas de las preguntas que hoy más preocupan a las instituciones financieras: si la IA debería centrarse en reducir costos o generar rentabilidad; por qué tantos proyectos no logran generar un impacto tangible; cómo debería medirse el éxito; cómo podría evolucionar el sector en los próximos años; qué proyectos están dejando aprendizajes concretos en la actualidad; y cuál consideran los líderes que debería ser el próximo paso en su propio recorrido en materia de IA.
La competencia sigue abierta. Y quizá esa sea el punto más importante de todos. No te pierdas las próximas novedades.
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